Son muchos los padres que tienen problemas para que sus hijos duerman bien. Los trastornos del sueño afectan a muchos niños y los padres son los grandes perjudicados, por eso buscan métodos eficaces para mejorar el sueño de sus pequeños.
Actualmente existen dos corrientes principales y bastantes enfrentadas la una de la otra: la corriente educativa que considera que dormir bien es un hábito más que el niño debe aprender (el Dr. Estivill es su máximo exponente) y la corriente naturalista que considera dormir un proceso evolutivo que los niños irán adoptando de manera natural, sin necesidad de aprender a hacerlo. En nuestro post de hoy hablaremos de la técnica más utilizada hoy en día por los partidarios de esta segunda corriente: el colecho.
El colecho como su propio nombre indica (co-lecho) consiste en compartir la cama con el bebé, hay varias formas: dormir toda la noche con él, dormir solo en la primera fase del sueño y luego dejarlo en la cuna o dormir con el bebé solo si se despierta llorando.
Los partidarios del colecho apuntan que esta práctica tiene múltiple BENEFICIOS tanto para el bebé como para los progenitores:
- Los niños tienen mayor sensación de seguridad al estar en contacto con la piel de la madre.
- La respiración del bebé se sincroniza con la de la madre por lo que pasa de una fase del sueño a otra de forma natural.
- La temperatura corporal del bebé se regula mejor.
- Es una buena forma de pasar más tiempo con tu bebé, sobre todo si durante el día trabajas.
- Las mamás tienen que levantarse menos veces en la noche para dar el pecho por lo que duermen más.
- Los bebés que duermen con sus progenitores se desvelan menos y lloran menos durante la noche.
Pero como toda corriente, esta técnica tiene detractores que señalan que el colecho tiene más DESVENTAJAS que ventajas:
- Existe un gran peligro de aplastamiento, sobre todo si el bebé es recién nacido, o de quedar atrapado entre las sábanas.
- Son muchos los pediatras que defienden que, a pesar de lo que se cree, con el colecho aumenta el riesgo de muerte súbita. De hecho, no está recomendado dormir con bebés prematuros.
- El momento de la transición entre la cama de los padres y la cama propia es muy difícil.
- Si el niño se acostumbra a dormir con los padres, cuando crezca le costará conciliar el sueño sin ellos. Incluso si, por ejemplo, un día los padres quieren salir por la noche esto supone un gran problema porque el niño no se dormirá sin ellos.
- La vida íntima de la pareja desaparece por completo.
Tan frecuente se está volviendo esta práctica que Unicef ha publicado un manual con unas NORMAS BÁSICAS PARA PRACTICAR EL COLECHO:
- La cama debe ser bastante amplia.
- El colchón es importante que sea firme para que no se creen huecos donde el niño pueda quedar atrapado.
- Asegúrate de que es imposible que el niño se caiga o que, de lo contrario, quede atrapado entre el colchón y la pared.
- La cabeza del bebé nunca puede estar cubierta.
- No utilizar ropa de cama pesada, como edredones, ni con lazos.
- No colocar cojines en la cama.
- El bebé nunca debe dormir boca abajo.
- Nunca dormir en el sofá, si se va a dormir con el bebé que sea siempre en la cama.
- Si el adulto fuma, ha tomado alcohol o fármacos es preferible que no se acueste junto al bebé.
- Si el adulto sufre de obesidad tampoco es recomendable esta práctica.
¿Y tú? ¿Estás a favor o en contra del colecho?







