Cuidado con lo que tomamos cuando no podemos dormir. Un estudio publicado por el British Medical Journal relaciona el riesgo de sufrir alzhéimer con el uso prolongado de pastillas para dormir.
Quienes tomaban benzodiacepinas (Valium, Tranxilium, Tranimazín, Orfidal o Lexatín) durante tres meses seguidos o más, tenían un 51% más de riesgo de padecer alzhéimer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las benzodiacepinas no deben ser utilizadas durante más de 12 semanas. La Agencia Española del Medicamento reconoce que, “aunque se trata de fármacos que solo se dispensan con receta médica, exhiben un amplio componente de autonomía en su uso, a través de prescripción inducida y requerida”.
Los investigadores consideran que estos medicamentos tienen un gran valor para el tratamiento del insomnio y la ansiedad, pero advierten que deberían emplearse durante periodos que no superen los tres meses.
En el mundo, 36 millones de personas sufren alzhéimer. Año tras año el número de afectados no deja de crecer y los expertos ya consideran esta enfermedad como una de las pandemias del siglo XXI.
Los síntomas de la enfermedad suelen ser desorientación temporal, pérdida de la memoria inmediata y cambios de comportamiento. «Deja de tener interés, comienza a descuidarse o tiene desidia en el aseo, en la comida… Esas son señales de alarma. Puede ser el inicio de una demencia o de una depresión», explica Rodríguez Bermúdez.
En Galicia, el psiquiatra Luis Ferrer i Balsebre ya alertó de que el consumo de antidepresivos aumentó un 300% en los últimos 25 años en su discurso de entrada a la Real Academia de Medicina.
Fuente: 20 Minutos








